…pero espacio abierto no suena mejor que open space

¡Me mudo de oficina el uno de enero!

Mi empresa se mueve a un nuevo edificio de oficinas. La cosa más moderna que se os pueda pasar por la cabeza. Una oficina crudivegana con mínima huella de carbono, de barba irónica, camisa de cuadros y capaz de predecir los cambios de estilo de Franz Ferdinand. Mi nueva oficina conocía a Love of Lesbian antes de la producción de su primer disco.

Y es que se trata de un espacio abierto con todas las modernas modernidades que podáis imaginar. Tendrá unas ocho empresas en fase media o de crecimiento (startups y scaleups para los que NECESITÁIS usar el término anglosajón) trabajando en la misma planta. No habrá paredes separando los espacios.

Trabajaremos en grandes mesas compartidas donde interminables líneas de macbooks, imacs y hasta un MacGyver serán herramientas de innovación.

Y menciono la innovación porque en el discurso de apertura, que estaba en holandés, había una palabra que sí que entendía: “innovación” que fue repetida en cuatrocientos millones de ocasiones por la oradora en un interminable discurso de veinte minutos contados fuera de mi cabeza.

Dentro pasaron unos doscientos cuarenta y tres, los conté.

Los despachos que hay tienen las paredes de cristal, los cubículos son diminutos y parcialmente abiertos.

Porque la mejor sensación que se puede experimentar cuando se va a trabajar es la de ser observado constantemente.

No culpo a nadie ojo, mayormente porque toda la empresa está emocionadísima con el tema. Y cómo no estarlo, ES NUEVO, ES INNOVADOR (estoy seguro que la presentadora innovó linguísticamente para conseguir que entre tres mil palabras de discurso, cupiesen cuatro mil doscientas instancias de la palabra “innovación” y aún así hubiese discurso) y ES MODERNO.

Es el tipo de oficina de la que sacas miles de fotos y las pones en las redes sociales y profesionales con la esperanza de que tu capacidad de atraer personal, porque todo es brillante, dinámico e innovador.

De algún modo, en un mundo en el que el noventa por ciento de las nuevas empresas son empresas tecnológicas (la que no es el uber de los triciclos, es el airbnb de los segways o el linkedin de las empanadillas de atún), en el que se ha hecho rotundamente evidente que lo realmente difícil de atraer es el talento tecnológico y en el que queda patente que los espacios abiertos espantan a los alienígenas que entendemos cómo piensan las máquinas, el ayuntamiento decide lanzar un espacio abierto para nuevas empresas.

Y ahora viene el tema, aún no os había explicado esto: Mi política para currar es no quejarme, si puedo hacer algo al respecto lo hago, si no, intento cambiar mis circunstancias para poder hacer algo al respecto, si eso también falla, ajo y agua, a vivir con ello y buscar la forma de compensar el impacto de aquello que me molesta.

¿Qué hacer si el tema del espacio abierto al que la empresa se muda el veintiocho de diciembre me molesta tanto?

Antes tengo que explicaros que de un tiempo a esta parte he notado una serie de cambios en mi empresa que me hace sentir que profesionalmente desalineado. En general se toman decisiones que son en ocasiones son diametralmente opuestas a lo que aconseja mi criterio profesional. Y eso está perfectamente bien, mi criterio puede estar equivocado o ser inadecuado, me encanta la empresa en la que trabajo por muchísimos factores: Su impacto medioambiental, los principios profesionales con los que se guía, lo geniales que son mis compañeros de trabajo, mis jefes son personas comprensivas y honestas que en general suelen ir por la cara por delante, pero simplemente tienen una visión que no es compatible con la mía.

¿Que qué voy a hacer al respecto?

Igual habréis notado que empecé diciendo que el uno de enero me cambio de oficina, pero el cambio de mi empresa es el veintiocho de diciembre, si no lo habíais notado, ahora lo habéis hecho, ahí está la pista.

Más noticias pronto.

P.D.- Mis padres y mis suegros han venido a visitarme a Holanda para asistir al gran evento de la proliferación de mi material genético en tierras de canales, todo va fabulosamente bien y dicho evento podría ocurrir en cuestión de una semana, momento de cambios, os mantendré informado.

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1 comentario en “…pero espacio abierto no suena mejor que open space”

  1. La duplicación de cadenas de ADN suele ser siempre una excusa perfecta para las visitas que comparten material genético con nosotros (cosas de la evolución y demás :-)).

    Huele a cambios severos: me alegro un montón (y que no decaiga :-)).

    El Open Plan lo viví hace ya 11 años en Madrid: fue una adaptación interesante, con cambios de costumbres (recibimos guías de comportamiento, tales como no tener la obligación de saludar a la gente que estaba en las esquinas, por el hecho de que estaban perfectamente visibles para nosotros, ahora que no había cubículos)…

    En fin: cosas que pasan, pero ojalá que esos sean todos nuestros problemas :-)).

    Un abrazo y feliz año

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