De punta en blanco (IV)

Igual os da por decirme que se está haciendo largo el tema. Pues casi que corto se me hace, buscar empleo es casi que un trabajo en sí mismo y no se me ocurre cómo enseñar un oficio en mil páginas. Mi respecto al que pueda alcanzar ese nivel de concisión.

Y ojo, que puedo ser conciso cuando quiero, sólo que la mayoría de las veces no me apetece. La cuestión es que no se me pasa por la cabeza cómo los portales de empleo te publican artículos para conseguir trabajo y son cosas que se leen en un golpe de vista.

Estábamos con la carta de presentación y ya terminaremos con ello en este artículo. Hagamos un repaso de los puntos de la carta:

  1. Quién soy y qué habilidades y puntos fuertes componen mi perfil profesional.
  2. Qué busco como empleado y por qué creo que esta empresa puede aportármelo.
  3. Qué hace que mis habilidades sean apropiadas para el puesto, qué puedo aportar yo a la empresa que no pueda aportar cualquier otro.
  4. Conclusión y cierre. Atar cabos que quedasen en el aire en el resto de párrafos, recalcar algo de importancia e invitar a que se te pregunte si quieren saber más.

Ya hemos hablado del primer párrafo en el capítulo anterior y del segundo en el capítulo del mismo ordinal. Ahora vamos con uno de los más sencillos si somos capaces de ponernos en la piel de nuestro empleador y de ser objetivos con nosotros mismos.

Es cuestión de conectar los puntos. Tenemos que ponernos en el lugar de la persona para la que vamos a trabajar y pensar en qué necesita esa persona para pensar que un candidato es lo bastante interesante como para ser entrevistado… y no mencionar nada de eso.

O al menos muy poquito. Para y piensa, si necesito un descuaregingador de fríbulas y recibo una carta que dice: Yo sé descuaregingar fríbulas y como usted tiene fríbulas que deben ser descuaregingadas, yo podría descuaregingarlas porque soy descuaregingador y tengo experiencia con fríbulas.

Ahora lee el párrafo de arriba en voz alta muy rápido mientras otra persona muerde una magdalena o echa un trago de leche.

Si suena ridículo es porque lo es. He leído bastantes cartas de presentación que literalmente decían que eran el candidato adecuado para el puesto porque cumplían los requisitos de la oferta.

Dramatización de una carta real (sería poco ético e ilegal poner un texto real) para un puesto de desarrollador Ruby on Rails:

Estimado Doctor Chan:

Me pongo en contacto contigo para mostrar mi interés en tu oferta de desarrollador junior Ruby on Rails. Soy desarrollador junior y conozco Ruby on Rails por un proyecto que hice en la carrera, la cual terminé el año pasado.

Atentamente.-

Nomentero Denaita

Bueno, esta aberración de carta comete una serie de errores monumentales, en primer lugar, el castellano tiene una forma formal, usted. Da igual que seas una diva estrella del rock y que las empresas luchen por ti, la carta es una deferencia que se tiene con el empleador y como deferencia, debe hacerse desde el respeto.

En segundo lugar, el error planteado previamente, no necesito que me cuentes que das el perfil, para eso tengo el CV así que una de dos, o lo he leído y llego a tu carta sabiéndolo o lo estoy dejando para luego y me estás contando algo que de momento no tengo interés en saber.

Luego me cuentas que has estudiado la carrera, otra ida de olla. Lo mínimo que se exige en un oficio es conocer la profesión, ya determinaré por tu CV si tienes los conocimientos. Al margen de que provocas el efecto que comentaba en el párrafo anterior, puedo pensar que eres un decoramuros*.

Decoramuros

Persona que mide su valía por sus titulaciones conseguidas, jamás acudirá a un curso en el que no le den un título más o menos oficial. Utilizará dichos títulos como argumento en una discusión (sé de lo que hablo: “ise un MCE, hoyga”).

Una variante del decoramuros es el coleccionista de años: “Hazme caso, tengo diez años de experiencia”. A esa experiencia se la suele llamar “dexperiencia” (en lugar de diez años de experiencia, tienes diez veces el mismo año).

Y al que esté pensando: “Oye Doc, vale que tú eres autodidacta, pero eso no significa que tengas que despreciar al que se ha currado un título universitario”. Le digo que no lo hago, entre dos candidatos igual de preparados, prefiero al que tiene título, es necesaria constancia y disciplina para sacar una ingeniería, además de que tengo la garantía de que al menos has echado un ojo al corpus de conocimiento necesario para llevar a cabo mi oficio.

Un inciso al respecto:

Hace unos años estuve en un Rails for Girls (evento pensado para promover el oficio del código entre las chicas y al que los varones sólo podemos acceder acompañados por una fémina o colaborando en el proyecto). Estuve acompañando a uno de los ponentes y después de su charla un grupo de tres chicas y un chico mudo (lo asumo, no dijo una palabra a lo largo de dos horas) hizo lo más sensato que se puede hacer en un evento así cuando acabas de terminar la carrera: Picar piedra a ver si sale trabajo.

La líder moral del grupo se ve que llevaba ya unos meses antes de acabar la carrera buscando curro y dijo algo que me chocó: “Es que me siento engañada, ahora salgo al mundo real y me encuentro gente como tú, que no habéis pisado la universidad y sabéis un montón y tenéis un buen trabajo y yo no encuentro nada y no sé… creo que he perdido cuatro años de mi vida”.

Transcribo mi respuesta:

A ver… En primer lugar, yo la universidad la pisé y aprendí un montón de cosas, pero no seguí por razones que ahora no vienen al caso. Por otro lado, tú llegas al mercado con una serie de conocimientos básicos y ganas de trabajar, en un mercado como el nuestro, eso es trabajo seguro. Relájate, el primer curro siempre cuesta, luego es todo ir haciendo CV y ya verás, ya.

El problema que hay es que entre los que parten con ventaja resaltan los que fracasan y entre los que llevan desventaja resaltan los que no. Con lo que todo el mundo cuenta historias de decoramuros y de autodidactas que son unos máquinas. No impresiona que un ingeniero sepa hacer ingeniería ni que un tío sin estudios formales no sepa, así que te llega una información sesgada.

Cuando yo miraba ofertas de trabajo, tenía que descartar las que pedían carrera, a pesar de que ni Google ni Microsoft la piden. Vale que ahora ya no, ahora mismo trabajo en una empresa que pide carrera y comparto oficina con otro tío que tampoco acabó la carrera.

Si quieres preocuparte, preocúpate de la costumbre que tenemos los hombres de explicar hasta lo más básico a las mujeres, sin importar que tengas tanto o más conocimiento que él. Te lo digo porque se te ve guerrillera y tendrás que vértelas con jefes que desecharán tu opinión profesional y harán lo que les dicte su instinto basado en una experiencia no extrapolable. Y lo harán sólo porque eres mujer. No es que los hombres no lidiemos con eso, pero te pasará más que a mí y no podrás saber si es sólo un imbécil o un imbécil sexista. O peor aún, una imbécil machista, que te las encontrarás.

Volviendo al cuento.

El párrafo de adecuación es donde tienes que venderte como profesional que la empresa querría tener en su plantilla y como valor añadido al puesto a cubrir. Lo específico, el perfil, ya lo tienes en el CV, si el puesto es de desarrollo de servicios háblame de tu capacidad de abstracción, de tu pasión por la seguridad y la robustez. Si es para desarrollar la cara visible de una web cuéntame lo bien que te comunicas con los diseñadores, que tienes conocimientos de experiencia de usuario y no aplicas a ciegas las soluciones, que tienes criterio. Háblame de proyectos largos y de tu capacidad para mantener la calma cuando todos corren como pollos sin cabeza y si eres un pollo sin cabeza, háblame de lo “activo y dispuesto a pasar a la acción” que eres.

Y lo de siempre, si no se te ocurre por qué eres la persona ideal para el puesto al margen de que cumples el perfil, igual no es el puesto que buscas.

A ser felices, a conveniencia, claro.

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2 comentarios en “De punta en blanco (IV)”

  1. Buenas,

    Cuando vi lo de “Respecto” olí la sangre, lo reconozco (luego, antes de ver qué era, lo deduje, pero el primer adreline rush no me lo quita ni el tate.

    En segundo lugar: tu blorrrr tiene casi 10 trackers de publicidad (el mío tiene 3: pensaba que sólo tenía 1, pero me parece que a los señores de Google les has dado por meter código en sus plantillas “de rondón”…

    Plantéate si es necesario (pero es tu blog y te lo follas cómo y cuando quieres ojo).

    Sobre todo lo demás: lección magistral, así que lo firmo sin pensarlo.

    Un saludo,

    Paquito.

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