Lo entenderás cuando seas mayor

Suena el despertador y estoy bajo la ducha que, fría e inmisericorde activa mis sentidos y algunos nervios que no sabía que existían. Me seco, me visto y agarro el almuerzo que cariñosamente me ha preparado mi señora el día anterior, un yogur para media mañana y una manzana para el camino.

Pierdo mi guagua y espero a una que pasa justo después y que a veces llega antes que la mía a cierta parada. El truco no funciona, igualmente engancho otra línea que me hace llegar un poco antes a la estación de tren. No es que importe, llego tarde a subirme a mi tren, me subo al siguiente y lo encuentro, para mi sorpresa, lo bastante vacío como para pillar un asiento con mesilla y ponerme a escribir este artículo. Leer más “Lo entenderás cuando seas mayor”

De punta en blanco (III)

Seguimos con el tema de la búsqueda de empleo. Un recordatorio amistoso: Mi experiencia se centra en el sector del software en el centro de Europa. Lo que explico aquí viene con aclaraciones y anotaciones de los porqués, de forma que muchas de las cosas deberían ser útiles para otros sectores y mercados.

Andábamos metidos con el tema de la carta de presentación. En el artículo anterior hablaba del segundo párrafo y se me olvidó mencionar algo. Leer más “De punta en blanco (III)”

Paternidad

Phobos manosea el aire intentando reproducir el gesto que hace su hermano cuando quiere que le cojan. Deimos, por su parte, intenta terminar el biberón que su hermano ha acabado antes.

Tomo a Phobos para cambiarle el pañal. Lucha. No me deja quitarle la ropa, no quiere que le quite el pañal, se defiende ante mis intentos de limpiarlo y lucha ferozmente contra la crema hidratante. Poner de nuevo el pañal parece que se hace cuesta arriba, pero no es nada comparado con enfundarlo en el pijama. Termino exultante y descubro que Deimos ha terminado su biberón y la Churri lo ha cambiado y vestido hace rato y me mira con una sonrisa chulesca.

— ¿Ya? Leer más “Paternidad”

El sentido de la vida

Me despierta el llanto de Deimos. Tranquilo, no demasiado exigente, me hace saber que se encuentra incómodo, mientras le cambio el pañal, Phobos despierta hambriento. Razonable como corresponde a un bebé de cuatro meses, empieza a llorar desconsolado porque tiene hambre y el biberón no aparece inmediatamente en su boca por arte de magia. La churri se activa como un autómata y el zumbido del microondas calentando los biberones ocurre unos segundos después.

— Hmmrflnosdías. — Comenta cariñosamente.

Se acerca a la cuna en la que Phobos berrea a moco tendido y al ver a la omnipotente mamá, la fábrica de llantos aplaca su producción y empieza a reírse. Leer más “El sentido de la vida”

Vergüenza ajena

Hoy os voy a hablar del famoso cyber ataque.

Para los que viváis debajo de una piedra o en una piña en el fondo del mar, os pongo en antecedentes: El fin de semana pasado un gusano de tipo ransomware atacó con éxito miles de equipo en todo el mundo.

¿Qué es un gusano? Es un programa malicioso cuya funcionalidad se centra en localizar información útil en el equipo infectado para hacer algo que no sea borrarla con dicha información. Ese algo suele ser algo malintencionado y muchas veces peor que el borrado de estos. No era así en este caso, los datos son recuperables, lo que nos lleva al otro palabro marciano.

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De punta en blanco (II)

Continuamos con una serie de artículos sobre la búsqueda de empleo y de empleado. De momento, seguimos en la primera parte.

En capítulos anteriores…

Resumen rápido: Ya hemos hablado (yo me imagino que me respondéis a la que escribo, tenéis cosas muy interesantes que comentar, que lo sepáis) de la creación del curriculum y de la búsqueda de la oferta en sí. Leer más “De punta en blanco (II)”

Ave urbanitas (o cómo amar la propia humanidad)

Suena el despertador y por un segundo espero escuchar a modo de eco al gallo saludando al alba, no tengo gallinero ni gallo, ni lo he tenido en los últimos diez años.

Al desayunar un plátano (uno ya tiene unos años y hay que cortar con los sándwiches de tres embutidos y queso) recuerdo la ocasión en la que intenté desayunar un huevo fresco frito. Para el que no lo sepa, los huevos frescos, y digo frescos refiriéndome a un huevo que puso la gallina hace menos de dos horas, se cuecen de forma irregular y es casi imposible freír uno y que quede aceptable. Leer más “Ave urbanitas (o cómo amar la propia humanidad)”